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Hay unos doscientos sesgos con nombre. Aquí hay 85. Estos son los que se quedaron fuera, y por qué.
Sus fichas existen y las puedes leer el día que les toque, pero no dan medalla. No nos parece honesto premiarte por algo que la ciencia retiró.
Plantarte dos minutos como un superhéroe te cambiaba las hormonas y te hacía arriesgar más. Al repetirlo con mucha más gente no apareció nada. Y no lo dice un crítico: la propia coautora del estudio original pidió públicamente que se dejara de usar.
La idea de que la fuerza de voluntad se gasta como una batería. En 2016, 23 laboratorios y 2.141 personas repitieron el experimento a la vez, con el método pactado de antemano. El efecto salió indistinguible de cero.
El experimento más famoso de la psicología: el niño que aguanta sin comerse el dulce triunfa en la vida. En 2018 lo repitieron con una muestra mucho más grande y representativa: la relación era la mitad, y al tener en cuenta de qué casa venía cada niño se reducía en dos tercios. En 2024 remataron: no predice de forma fiable cómo te va de adulto.
Lo que medía en buena parte era el dinero de tus padres. Y hay algo mejor: los niños criados donde las promesas no se cumplen se lo comen enseguida. No es que les falte voluntad — es que no se pueden fiar, y hacen bien.
Ni sólidos ni retirados: los enseñamos diciendo que lo son. El ejemplo bueno es el efecto Hawthorne —la gente rinde más cuando la miran—. Cuando en 2011 recuperaron los datos originales de la fábrica, que se daban por perdidos, resultó que la historia famosa de las bombillas era falsa: la producción subía los lunes y bajaba los viernes, con más luz, con menos y sin tocar nada. Queda una versión más pequeña que sí aparece. Esa es la que contamos.
Ese número sale del Cognitive Bias Codex, que no es un estudio: es un dibujo hecho con la lista de Wikipedia. Y es un recuento de nombres, no de fenómenos.
Buster Benson cogió 175 de esa lista, quitó los duplicados y agrupó los que eran variantes de lo mismo. Le quedaron unas 20 estrategias distintas. Y en 2023, en Perspectives on Psychological Science, Oeberst e Imhoff demostraron que 17 sesgos que se estudiaban por separado salen todos del mismo sitio: procesar la información para que encaje con lo que ya creías.
A eso se suma que, de 100 estudios de las mejores revistas repetidos en 2015, solo salió el 36%. Y en Many Labs 2 (2018), con 15.305 personas de 36 países, aguantó la mitad.
El último filtro ya no es científico, es nuestro: si no te lo puedes pillar comprando, discutiendo, eligiendo o acordándote de algo, no entra. Habrá sesgos que solo aparecen midiendo milisegundos en una pantalla. Serán verdad, pero no te sirven de nada.
De 88 fichas escritas: 65 sólidas, 20 discutidas —marcadas como tales— y 3 retiradas, bloqueadas.
No existe un número verdadero. Depende de si cuentas nombres (unos 200), mecanismos distintos (veintitantos) o sitios donde te pillan, que es lo que cuenta esta app.
Por eso son 85: los que sobrevivieron a tres filtros —que sea distinto, que aguante cuando lo comprueban, y que te pase de verdad.
Fuentes: Open Science Collaboration, Science (2015) · Klein et al., Many Labs 2, AMPPS (2018) · Hagger et al., PPS (2016) · Watts, Duncan & Quan, Psychological Science (2018) · Levitt & List, AEJ: Applied (2011) · Oeberst & Imhoff, PPS (2023) · Benson (2016).
Poca cosa, de momento.
Ponte de imagen el sesgo que quieras de los que has capturado. O tu inicial, si prefieres.
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